DUELO PERINATAL Y ACOMPAÑAMIENTO PSICOLÓGICO EN VALENCIA
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La pérdida de un embarazo o la muerte de un bebé durante el periodo perinatal puede tener un impacto emocional profundo. A menudo se produce en un momento en el que ya existían expectativas, proyectos y una representación del futuro vinculada a ese hijo, por lo que el duelo puede afectar no solo a la experiencia de la pérdida, sino también a la forma en que la persona se relaciona con su cuerpo, con futuros embarazos y con su entorno.
Cada experiencia es diferente. No existe una forma correcta de vivir este proceso ni un tiempo determinado en el que deba resolverse.
Interrupción involuntaria del embarazo y muerte perinatal
Una interrupción involuntaria del embarazo puede producirse en circunstancias muy diversas y en diferentes momentos de la gestación. En algunos casos aparece de forma inesperada; en otros, se desarrolla en el contexto de complicaciones obstétricas, alteraciones fetales o situaciones en las que existe riesgo para la evolución del embarazo.
El impacto psicológico puede incluir tristeza intensa, sensación de vacío, culpa, rabia, incredulidad, miedo o dificultades para integrar lo ocurrido. También puede aparecer una fuerte necesidad de comprender por qué ha sucedido o de reconstruir mentalmente las decisiones y acontecimientos que rodearon la pérdida.
Estas reacciones no implican necesariamente la existencia de un trastorno psicológico. Forman parte, en muchos casos, de un proceso de duelo que necesita tiempo, comprensión y un espacio en el que pueda ser expresado.
La pareja y el duelo del padre
La atención suele centrarse comprensiblemente en la mujer que ha vivido físicamente el embarazo y la pérdida. Sin embargo, la pareja también puede experimentar un duelo intenso.
En particular, el sufrimiento del padre puede quedar en ocasiones menos reconocido por el entorno, especialmente cuando se espera de él que adopte principalmente un papel de apoyo. Esto puede dificultar la expresión de su propio dolor, sus temores o su sensación de pérdida.
Por ello, cuando resulta adecuado, el acompañamiento psicológico puede incluir a ambos miembros de la pareja y atender las diferencias que pueden existir en la forma y en los tiempos de vivir el duelo.
Embarazo de alto riesgo, prematuridad e ingreso neonatal
El sufrimiento psicológico durante el periodo perinatal no aparece únicamente cuando se produce una pérdida.
Un embarazo de alto riesgo puede implicar hospitalizaciones prolongadas, incertidumbre sobre la evolución de la gestación, procedimientos médicos repetidos y miedo por la salud de la madre o del bebé.
Del mismo modo, el nacimiento prematuro y el ingreso neonatal pueden alterar profundamente las expectativas construidas durante el embarazo. La separación física, la incertidumbre sobre la evolución del recién nacido y la dificultad para ejercer el papel parental de la manera imaginada pueden generar miedo, impotencia y una gran carga emocional.
En estas situaciones, el acompañamiento psicológico puede ayudar a sostener la incertidumbre, favorecer la adaptación a lo que está ocurriendo y facilitar la expresión emocional tanto de la madre como de su pareja.
El embarazo después de una pérdida
Una nueva gestación después de una pérdida puede vivirse simultáneamente con esperanza y con miedo.
Es frecuente que reaparezcan recuerdos de la experiencia anterior y que determinados momentos del embarazo —pruebas médicas, ecografías, fechas concretas o síntomas físicos— adquieran una carga emocional especial.
El objetivo del acompañamiento psicológico no es eliminar toda preocupación, sino ayudar a que el miedo asociado a la experiencia previa no impida vivir el embarazo actual y facilitar la integración de ambas experiencias sin que una sustituya a la otra.
Mi experiencia en el ámbito perinatal
Una parte importante de mi actividad como psicólogo clínico en interconsulta hospitalaria se desarrolla en el ámbito obstétrico y perinatal.
En colaboración con el Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital General Universitario de Castellón, he participado activamente en la elaboración, puesta en marcha y seguimiento de un protocolo de actuación dirigido a mujeres que han sufrido, o presentan riesgo de sufrir, una interrupción involuntaria del embarazo.
Este trabajo incluye el acompañamiento psicológico a mujeres y parejas durante embarazos de alto riesgo, interrupciones involuntarias del embarazo, duelo por muerte perinatal, prematuridad e ingreso neonatal, así como durante gestaciones posteriores a una pérdida.
La continuidad asistencial permite, cuando la situación lo requiere, realizar un seguimiento a lo largo de las distintas fases del proceso: desde el ingreso obstétrico y la incertidumbre durante el embarazo hasta el periodo neonatal, el alta hospitalaria o el acompañamiento tras una pérdida.
¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda psicológica?
Muchas personas atraviesan un duelo perinatal con el apoyo de su pareja, su familia y su entorno, sin necesidad de iniciar un tratamiento psicológico.
En otras ocasiones puede ser útil disponer de un espacio profesional cuando el sufrimiento resulta especialmente intenso o persistente, cuando aparecen sentimientos de culpa difíciles de manejar, cuando la experiencia afecta de forma importante a la relación de pareja o a la vida cotidiana, o cuando el miedo asociado a una pérdida anterior condiciona significativamente un nuevo embarazo.
La intervención psicológica debe adaptarse a cada situación y respetar tanto la experiencia de la pérdida como los tiempos y necesidades de cada persona.
