TRAUMA Y ESTRÉS POSTRAUMÁTICO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

Los niños y adolescentes también pueden desarrollar síntomas de estrés postraumático después de vivir o presenciar situaciones que han resultado especialmente amenazantes, dolorosas o difíciles de integrar.
No todas las experiencias adversas generan un trastorno de estrés postraumático, y no todos los menores reaccionan de la misma forma. La respuesta depende de múltiples factores: la edad, el tipo de acontecimiento, la intensidad y duración de la experiencia, el apoyo familiar, la historia previa del menor y los recursos de los que dispone para comprender lo ocurrido.
Cuando los síntomas persisten en el tiempo o empiezan a interferir de forma importante en la vida cotidiana, puede ser útil realizar una evaluación psicológica.
¿Qué tipo de situaciones pueden resultar traumáticas?
El trauma infantil puede aparecer después de experiencias muy diferentes.
Entre ellas pueden encontrarse:
- accidentes o situaciones de peligro;
- hospitalizaciones o procedimientos médicos vividos como especialmente amenazantes;
- violencia física o psicológica;
- situaciones de abuso;
- experiencias de maltrato;
- pérdidas significativas;
- catástrofes o acontecimientos graves;
- exposición a situaciones de violencia;
- o cualquier experiencia que el menor haya vivido con una intensa sensación de miedo, indefensión o amenaza.
La gravedad de la reacción no depende únicamente de lo que ocurrió objetivamente, sino también de cómo fue vivido y significado por el niño o adolescente.
¿Cómo puede manifestarse en estrés postraumático?
En población infantil, el malestar relacionado con una experiencia traumática no siempre se expresa de la misma manera que en adultos.
Pueden aparecer:
- recuerdos intrusivos o imágenes relacionadas con lo sucedido;
- pesadillas o alteraciones del sueño;
- miedo intenso ante situaciones que recuerdan al acontecimiento;
- evitación de lugares, personas, conversaciones o actividades relacionadas;
- irritabilidad o reacciones de enfado;
- sobresaltos frecuentes o estado de alerta excesivo;
- dificultad para concentrarse;
- regresiones en conductas ya adquiridas;
- cambios en el juego;
- aislamiento;
- sentimientos de culpa o vergüenza;
- molestias físicas asociadas a situaciones de ansiedad;
- cambios importantes en el comportamiento;
- o dificultad para hablar de lo ocurrido.
En niños pequeños, algunas experiencias pueden aparecer representadas en el juego o en los dibujos más que en un relato verbal directo.
El trauma no siempre se cuenta con palabras
Especialmente en la infancia, no siempre es posible explicar de forma clara qué ha ocurrido o cómo se siente uno después.
A veces el malestar aparece a través del comportamiento, el sueño, el juego, los dibujos, los miedos o cambios en la relación con los adultos.
Por eso, la evaluación debe adaptarse al nivel de desarrollo del menor y no depender únicamente de su capacidad para describir verbalmente la experiencia.
Tratamiento del estrés postraumático infantil
El tratamiento psicológico debe adaptarse a la edad, al tipo de acontecimiento traumático y a las características del menor y su familia.
En mi práctica utilizo un enfoque cognitivo-conductual centrado en el trauma basado en el modelo desarrollado por Cohen, Mannarino y Deblinger, ampliamente utilizado en población infantil y adolescente.
La intervención se realiza de forma progresiva y adaptada al nivel de desarrollo del niño, trabajando aspectos como:
- comprensión de las reacciones después de una experiencia traumática;
- identificación y regulación de emociones;
- aprendizaje de estrategias para manejar la ansiedad;
- trabajo sobre pensamientos relacionados con culpa, peligro o responsabilidad;
- exposición gradual y segura a recuerdos o situaciones evitadas;
- elaboración de la experiencia traumática;
- recuperación de actividades que el miedo o la evitación hayan ido limitando;
- y fortalecimiento de los recursos familiares.
Un formato adaptado a los niños
Una parte importante del tratamiento consiste en utilizar materiales que hagan posible abordar el trauma de una manera comprensible y adecuada a la edad.
Trabajo con recursos como "Tu libro de actividades", que permite desarrollar distintos componentes del tratamiento mediante ejercicios, dibujos, narraciones y actividades estructuradas.
Este formato facilita que el niño pueda expresar emociones, identificar pensamientos, comprender sus reacciones y trabajar progresivamente sobre la experiencia traumática sin depender exclusivamente de una conversación verbal propia de adultos.
En los niños más pequeños, los dibujos y otras actividades pueden ayudar a poner palabras y significado a experiencias que todavía resultan difíciles de explicar directamente.
El papel de los padres y cuidadores
Cuando resulta adecuado, la participación de los padres o cuidadores constituye una parte importante del tratamiento.
Los adultos pueden ayudar al niño a comprender sus reacciones, ofrecer seguridad y favorecer que las estrategias trabajadas en consulta puedan generalizarse a la vida cotidiana.
También puede ser necesario ayudar a los padres a manejar sus propias preocupaciones y a encontrar un equilibrio entre proteger al menor y evitar que el miedo conduzca a una restricción progresiva de sus actividades.
¿Cuándo puede ser útil consultar?
Puede resultar recomendable solicitar una valoración cuando, después de una experiencia potencialmente traumática:
- los síntomas se mantienen durante varias semanas;
- el niño presenta miedo intenso o evita de forma persistente determinadas situaciones;
- aparecen pesadillas, recuerdos intrusivos o cambios importantes en el sueño;
- existe un cambio significativo en el comportamiento;
- el rendimiento escolar o las relaciones sociales se deterioran;
- aparecen sentimientos intensos de culpa o vergüenza;
- o el malestar está interfiriendo de forma importante en la vida cotidiana.
Una evaluación permite valorar si las reacciones forman parte de un proceso de adaptación esperable o si existe un problema que puede beneficiarse de una intervención específica.
Atención psicológica en Valencia
Soy psicólogo especialista en Psicología Clínica vía PIR y atiendo a niños, adolescentes y sus familias en consulta privada en Valencia.
La intervención se plantea de forma individualizada y adaptada al desarrollo del menor, integrando cuando está indicado tratamientos psicológicos estructurados y basados en la evidencia para el abordaje del trauma infantil.
