La tristeza infantil no siempre parece tristeza

18.09.2026

Cuando un niño está triste, no siempre lo expresa llorando, mostrándose apagado o verbalizando lo que le ocurre. En muchas ocasiones, la tristeza infantil puede aparecer en forma de irritabilidad, enfado, cambios de conducta o una mayor dificultad para relacionarse.

La pediatra Paula Armero, coordinadora del Comité de Salud Mental de la Asociación Española de Pediatría, recuerda que estos cambios pueden confundirse fácilmente con "portarse mal". Por eso resulta importante observar qué puede estar ocurriendo detrás de determinadas conductas, especialmente cuando aparecen de forma repentina o se mantienen en el tiempo.

La vuelta al colegio, los cambios de rutina, las dificultades con compañeros o profesores y las nuevas exigencias académicas pueden generar malestar emocional en algunos niños. Escucharles, validar lo que sienten y ofrecerles un espacio seguro para expresarse puede ayudar a detectar antes posibles dificultades.

También conviene prestar atención a otros cambios, como alteraciones del sueño o del apetito, pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban, aislamiento o un descenso significativo en su funcionamiento cotidiano.

Comprender que la tristeza infantil puede expresarse de formas diferentes nos ayuda a mirar la conducta del niño con más atención y a preguntarnos no solo qué está haciendo, sino también qué puede estar sintiendo.

Fuente: La Vanguardia, 9 de septiembre de 2026.

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